viernes, 25 de mayo de 2012

Tristeza manchada

Entre el hambre y la desesperación, Lina cogió a sus cachorros y se los llevó lejos de ahí. Mientras caminaba notaba una presencia, pero la yerba evitaba cualquier cruce de miradas. Cuando de pronto un joven macho apareció de un sobresalto.

Lina, asustada se revolvió para proteger a la camada y sacó las garras para atacar al león. Nunca había estado tan enfadada, los ojos le lloraban porque sabia que la posibilidad de que el macho matase a sus cachorros era ya casi un hecho.

En el primer zarpazo fue cuando empezó una sangrienta batalla que acabó con la muerte de Lina, dejando a los cachorros solos y vulnerables ante los depredadores.

El macho se quedó mirando a los cachorros y volvió la mirada de inmediato, empezó a caminar y se perdió en la maleza. A los pocos días los cachorros murieron deshidratados

Lina y la camada 


Y este es el final de la historia.
En ocasiones queremos cambiar los finales para que no nos parezcan tan tristes, pero la tristeza es uno de los sentimientos mas primos de la vida y la vida suele ser tristeza manchada de gotitas de alegría.